La vivencia de tener a un familiar internado en un hospital, es un momento difícil. Es probable que usted no haya tenido tiempo que le ayudara a prepararse a vivir esta experiencia, lo que ocasiona sentimientos muy intensos y un gran desgaste.

El estrés que actualmente vive puede desatar una gran cantidad de emociones como: impotencia, preocupación, enojo, ansiedad, culpa, desesperanza, sensación de vacío, etc. También, es posible que sienta algunos síntomas físicos como: dolor de cabeza, malestar estomacal, náuseas, temblores en el cuerpo; que tenga deseos de llorar y problemas para dormir. Todos estos sentimientos y malestares son normales para la situación que está viviendo; sin embargo, lo pueden hacer sentir exhausto y muy debilitado.

Nos preocupa su salud y su cuidado, comprendemos que usted es muy importante para el paciente: usted ha formado parte de su vida y por lo tanto, es quien mejor lo conoce y quien mejor sabe sus preocupaciones, sentimientos y emociones, usted le ayuda a infundirle ánimo, tranquilidad, confianza, esperanza… Por ello, ya que usted forma parte fundamental en el tratamiento del paciente, nos interesa que pueda sentirse lo mejor posible.

Tenga presente que usted también merece cuidarse a sí mismo, debe recuperar fuerza y darse tiempo de asimilar esta experiencia.

Por ello, a continuación me permito hacer ciertas recomendaciones que le ayudarán a cuidar de usted mismo durante este tiempo y así apoyar en el afrontamiento de esta experiencia.

Hágase de una red de apoyo (familiares cercanos y lejanos, amigos, contactos del trabajo, etc.)

Convoque a una reunión familiar y definan qué personas lo pueden apoyar; pedir ayuda no es signo de debilidad, por el contrario, es una excelente forma de cuidar de usted y por consiguiente de su familiar.

La ayuda de los demás no siempre sale espontáneamente, por lo que el primer paso para conseguir ayuda es: ¡pedirla!

Es muy probable que las personas no sepan en qué ayudar o qué puede necesitar, dígales claramente en qué lo pueden apoyar. Definan las funciones que cada persona puede tener en este proceso, por ejemplo: haciendo una guardia por la noche, apoyando en el cuidado de sus hijos, informando al trabajo, ayudando a conseguir recursos económicos, brindando compañía, cubriendo necesidades de su casa como podría ser ir a pagar el gas, la luz, atendiendo a sus mascotas, etc.

Descanse el mayor tiempo posible.

Busque el apoyo de quienes puedan relevarlo por turnos. Hagan horarios de “guardias” para que sólo dos o máximo tres personas permanezcan en el hospital y el resto pueda tener un tiempo mayor de descanso. Piense que los médicos y enfermeras que cuidan de su paciente, también tienen tiempos de descanso.

Por ello, ¡usted también puede tomarlos! Recuerde que su familiar está siendo atendido por un equipo de profesionistas que lo cuidan y que no lo van a dejar solo en ningún momento. Estar lo más descansado, ayudará a su habilidad para mantener la atención y comprender la información que constantemente está recibiendo.

Además, el estrés que actualmente vive, sumado a la falta de sueño, lo debilitan y puede predisponerlo a una enfermedad.

Procure mantener una buena alimentación.

Es posible que no sienta mucha hambre; sin embargo, intente comer alimentos sanos, tome jugos fríos, frutas, verduras y algunos alimentos que contengan proteína y sal como carne o pollo.

Tómese tiempos de respiro.

Salga por períodos de tiempo fuera de la sala de espera o incluso del hospital y vaya a caminar; la actividad física ayuda a distraerse y relajarse. Si algunos amigos lo visitan, tómese el tiempo para hablar con ellos y refrescarse un poco.

Busque tiempo para cuidar los aspectos de la casa y el trabajo.

Intente tener tiempo fuera del hospital, pudiendo ir a casa al menos por algunas horas, cuidar de la casa, los hijos y el trabajo significa que a la larga tendrá menos cosas de que preocuparse. Recuerde que al cuidar estos aspectos está también cuidando a su paciente y está previniendo problemas futuros.

Comparta sus sentimientos.

Procure no estar solo, busque compañía y apoyo para compartir esta experiencia. Hablar, ayuda a entender y aceptar lo que ha sucedido, aclara pensamientos e ideas.
En ocasiones no es fácil hablar con personas de la misma familia, uno puede sentir que está generando mayor preocupación, o no quiere incrementar el dolor que se vive, sepa que existen otras alternativas de apoyo a quien puede llamar.

En algunos hospitales, se cuenta con servicios de apoyo psicológico o bien con trabajadoras sociales que pueden  acompañarlo durante esta experiencia, ellos pueden conversar con usted, acompañarlo y orientarlo en esta difícil situación.


PSIC. MARIANA CERVANTES NORIEGA

marianacervantes@crecepsicologia.com

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