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COVID-19

Como seres humanos nos está tocando vivir un momento complejo, ya les ha tocado a otras generaciones vivir pandemias, fuertes desastres naturales y guerras, ahora nos toca a nosotros.

Con la conectividad del mundo y con todo la información que corre por la red en tiempo real, nos podemos enterar literalmente lo que sucede en el mundo minuto a minuto. Esto puede ser positivo, ya que estamos muy informados, pero a la vez puede ser negativo, pues la pandemia adquiere proporciones más grandes, lo que provoca que la ansiedad y el miedo aumenten, a veces convirtiéndose en un pánico que nos paraliza. Anteriormente, sin tanta conexión, quizá hasta el final tenían la información completa, por lo que también, la capacidad de respuesta era casi al momento y se perdían más vidas.

El covid-19 nos reta en varios aspectos, nos propone un cambio de rutina, en donde tenemos que estar más en casa, algunos solos, otros más en familia, con mayor convivencia, mayor interrelación con los otros, así como con nosotros mismos. A veces parece que de cierta forma se nos ha olvidado relacionarnos de forma más profunda con uno mismo y con los otros. Tanto correr en el día y tener tantas actividades nos “ayuda” a evadirnos de los encuentros profundos.  

El covid-19 también, nos reta a enfrentar el miedo a perder el trabajo o a no tener las suficientes ganancias para cubrir todos los gastos. Nos reta a aceptar la incertidumbre, aceptar que en realidad no tenemos el control de nada y que somos vulnerables, que la economía y la vida son frágiles y que muchas veces la desperdiciamos y nos quejamos de todo, pero que cuando tomamos conciencia de que en realidad nos podemos morir, podemos sentir primero mucha ansiedad, pero a la vez surge el instinto de sobrevivencia, que nos lleva a querer vivir, a querer disfrutar la vida, a cuidarnos y a protegernos para sobrevivir.

Photo by engin akyurt on Unsplash

Empezamos a cubrir nuestras necesidades básicas y todo lo demás pasa a segundo plano; sin embargo, todo esto que está pasando nos invita a la reflexión y a preguntarnos: ¿Qué hemos hecho con nuestra vida y si realmente estaríamos listos para irnos?, ¿Qué nos preocupa?, ¿Qué nos gustaría cambiar?, ¿A qué le pondríamos más atención y más interés?, ¿Qué es realmente lo que valoro?, ¿Qué es para mí lo más importante en mi vida?…

El tener que hacer un alto y dar un respiro al planeta, nos puede ayudar a reflexionar y a contactar con ese ser más profundo que existe en nuestro interior, el cual nos dice que no hay que preocuparnos de nada, sino ocuparnos en lo necesario, que no tener el control no es tan malo, que el cambio, el caos y la crisis, son movimientos necesarios, a veces más intensos y bruscos y otras veces menos, pero nos mueven de lugar y nos dan la oportunidad de crecimiento. Movimientos que nos retan a salir de la zona de confort y a encontrar en nuestro interior capacidades, habilidades y valores, que quizá no nos habíamos dado cuenta que ahí estaban.

El covid-19 nos reta a ir más allá de nosotros mismos, a trascender, a relacionarnos de forma más profunda y distinta con todos y con todo. Sea como sea ya nos movió de lugar, difícilmente seremos los mismos y que bueno, porque entonces no será en vano todo este desafío, ni todo el dolor que varios pasarán o pasaremos.

Confiemos en que cada quien podrá desempeñar el papel que le toque representar, ya sea dentro o fuera de su hogar. Confiemos en que todo esto tiene un sentido y una finalidad, en que como seres humanos podremos aumentar nuestra consciencia y salir fortalecidos, creando un mundo mejor. Estamos en constante evolución y ahora nos toca unirnos como seres humanos para enfrentar este nuevo desafío, como la inmensa comunidad que somos, unidos será más fácil salir adelante, buscando el bien común.

Psic. Michelle Simón Mtz

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